HomePod: suena bien, sabe a poco

Antes de hablar de qué es exactamente el nuevo HomePod de Apple conviene explicar lo que no es, al menos de momento. HomePod no es un competidor de la línea de altavoces inteligentes Echo de Amazon o Home de Google. Es un altavoz, sí, y tiene ciertas funciones similares a la de estos altavoces inteligentes, pero en esta primera versión el producto no aspira a convertirse en una alternativa a ellos.

Tampoco es un altavoz Bluetooth. Es inalámbrico y tiene un tamaño parecido al de esta clase de dispositivos pero la conexión está limitada a la tecnología AirPlay de Apple y para su configuración inicial es obligatorio contar con un iPhone o un iPad. No tiene entrada auxiliar para dispositivos externos como un reproductor de MP3 o CD y sólo se entiende con el ecosistema de productos de Apple.

¿Qué es, entonces? Tras dos semanas probándolo, creo que la mejor forma de definirlo es como un altavoz pensado fundamentalmente para reproducir el catálogo de Apple Music o iTunes (es decir, las canciones comparadas a través del servicio de música de la compañía), iTunes Match (colección personal sincronizada en la nube), Apple Podcasts y la posibilidad añadida de usarlo como altavoz AirPlay para dispositivos externos como el iPhone, el iPad, el Mac o el AppleTV. Nada más.

Un altavoz

Como altavoz, HomePod es excepcional. No tengo un oído privilegiado pero sí la suerte -o desgracia, según se mire- de haber escuchados a lo largo de las últimas dos décadas altavoces de todo tipo de precio y características. En su tamaño y precio (350 dólares) no he escuchado jamás nada que suene tan bien como el HomePod.

Es un sonido que llena cualquier habitación, sólido y rico en detalles. Es posible que algunos encuentren los bajos demasiado prominentes y que prefieran un sonido más “plano”. En el mundo del sonido no existe la perfección, sino las preferencias.

Aún así creo que es loable lo que ha conseguido Apple, sobre todo teniendo en cuenta que no es una compañía con una gran experiencia en el sector del audio. Hace unos años puso en el mercado el iPod HiFi pero fue un pequeño fracaso comercial y parecía haber abandonado para siempre este tipo de productos.

El secreto del HomePod está en la forma en la que distribuye el sonido por la estancia. En el interior hay 7 tweeters alrededor de un ciclíndro central, seis micrófonos y un subwoofer apuntando hacia el techo. Al iniciar por primera vez el HomePod, éste se calibra automáticamente para aprovechar la geometría de la habitación en la que está, decidiendo qué tweeters llevarán la mayor parte de la carga y cuáles harán rebotar el sonido en las paredes para que la escucha sea óptima en cualquier punto de la sala.

Es uno de los trucos más curiosos del dispositivo, sobre todo cuando se compara con altavoces convencionales. Da igual donde lo pongas, el sonido es fantástico. Al mover el HomePod de lugar, los acelerómetros detectan el cambio de posición y vuelve a calibrarse para que se siga escuchando igual. Independientemente de dónde estés situado dentro de la habitación, el HomePod suena siempre igual.

Algunos usuarios han reportado que la base de silicona del altavoz puede dejar cercos en algunos muebles de madera al reaccionar con el barniz de los mismos. Después de dos semanas no he notado este efecto en ninguna superficie, incluida las de madera, en las que he usado el altavoz.

HomePod llega, lamentablemente, cojo en algunas funciones. Cuando Apple anunció el HomePod por primera vez en Junio de 2017 prometió tres cosas:

La primera es que saldría a la venta antes de finales de año. Al final ha salido a la venta a mediados de febrero.

La segunda es que se podrían utilizar dos de forma simultánea para sonido estéreo y varios repartidos por la casa en varias habitaciones para reproducción simultánea. Esta función no está disponible aún.

La tercera, que el HomePod sería compatible con AirPlay 2, la segunda generación del protocolo que recorta la latencia al enviar audio desde fuentes externas. Ahora, desde que se pulsa un botón en el iPhone o el iPad y el altavoz responde pasan dos segundos. Llegará, pero será necesario una futura actualización de software para añadirla.

Estos tres problemas no convierten al HomePod en un mal altavoz, pero hace más difícil que destaque ante alternativas como Sonos, que han solucionado algunos de estos obstáculos (como el uso de varios altavoces simultáneos) y son más versátiles. No suenan igual de bien, pero la diferencia no es tan grande.

Un asistente personal virtual

He empezado esta reseña aclarando que el HomePod no es un competidor para Amazon Echo o Google Home, pero es imposible no establecer paralelismos y comparar el HomePod con ellos. Después de todo, en este dispositivo también vive Siri y si le hablas, responde.

Y responde siempre. Es, con diferencia, el producto que mejor escucha al usuario de todos los que ha sacado hasta ahora la compañía. “Oye Siri” suele ser un comando de invocación con bastantes problemas en el iPhone y el iPad, sobre todo cuando el dispositivo no está cerca de quien habla. En el HomePod funciona perfectamente, con un volumen de voz normal, desde el otro lado de la habitación e incluso mientras suena la música.

Escucha tan bien, de hecho, que puede ser un problema. Apple tiene aquí un obstáculo que no afecta de momento a Amazon y es decidir qué dispositivo debe contestar a una petición del usuario. ¿Estaba ese “Oye Siri” dirigido al iPhone? ¿Al iPad?

Cuando tienes un HomePod en casa la respuesta es, por lo general, al HomePod incluso aunque tengamos el teléfono en la mano. Los servidores de la compañía dan prioridad a la interacción con el altavoz.

Sumemos problemas. En casas de plano abierto es fácil que el HomePod recoja los comandos dirigidos al teléfono incluso desde otra habitación. Yo suelo poner las alarmas usando Siri al acostarme. Varios días en las últimas semanas al decir “Oye Siri, despiértame a las 8” la respuesta ha venido desde la habitación contigua.

No es una tragedia para alguien que viva solo y en un piso muy pequeño (o muy grande y bien aislado) pero HomePod está pensado para ser usado en casa por todos y Siri es mucho más limitada en el altavoz que en el teléfono. No puede acceder a los mismos recursos ni puede ofrecer una lista de enlaces como sugerencia cuando no encuentra la información.

Es posible enlazar información personal de la cuenta del usuario al HomePod y pedir que lea mensajes o correos cuando lleguen al teléfono. Desde el punto de vista de la privacidad, sin embargo, es una pequeña pesadilla. Mientras el teléfono del usuario esté dentro de la red WiFi, cualquiera en casa puede acceder a esa información tan solo preguntándole a Siri por ella.

Esto son problemas que afectan también a otros altavoces inteligentes -por ejemplo los de Google, que también ofrece asistentes virtuales en varios dispositivos- pero en el caso de Apple se combinan con una Siri que sí, mejora poco a poco, pero a una velocidad muy inferior a la de Alexa o Google Assistant.

Alexa, en especial, destaca frente a este intento de Apple. El asistente de Amazon tiene una sintaxis más reducida y habla pocos idiomas (en este caso poco importa porque aunque Siri está disponible en muchos más, HomePod sólo entiende ingles de momento) pero responde mucho más rápido a cualquier petición verbal.

Para la mayor compañía de tecnología del mundo, y más teniendo en cuenta que fue la que dio el pistoletazo de salida de los asistentes virtuales, esto debería ser motivo de sonrojo. HomePod era una excelente oportunidad para lavar la imagen de Siri pero de momento parece desaprovechada.

Una plataforma limitada

El segundo problema del HomePod como altavoz inteligente es que no resulta especialmente versátil. Es un producto centrado alrededor de las ofertas de Apple en el mundo musical pero que no puede expandirse mediante apps como Echo o Google Home.

De entrada estro quiere decir que cualquier usuario que prefiera Spotify a Apple Music va a encontrar en HomePod un accesorio hostil. Para los usuarios de Apple Music, en cambio, es un altavoz fantástico. Siri ha aprendido datos de la historia de la música y es capaz de responder de forma competente a cualquier pregunta relacionada con años de publicación de álbumes y singles o los créditos de cualquier canción. También hace buenas selecciones musicales y la voz es un instrumento fantástico para ir creando listas de reproducción conforme se descubre un nuevo tema “Oye Siri, añade esto a mi lista de favoritos”.

Además de música, Siri puede reproducir un resumen de noticias, podcasts, información del tiempo y controlar diferentes elementos inteligentes de la casa que funcionen con el estándar HomeKit. El altavoz, de hecho, se controla desde la aplicación de Home del iPhone o el iPad (un detalle fabuloso es que resulta tan fácil de configurar la primera vez como los AirPods, basta encenderlo cerca de un teléfono y pulsar un único botón en pantalla). Pero ya está. Eso es todo lo que sabe hacer.

Esta situación debería cambiar a mediados de este año. En junio Apple celebrará su conferencia mundial de desarrolladores, la WWDC, que es el lugar donde suele presentar las nuevas herramientas para crear aplicaciones y extensiones en sus dispositivos. La apuesta de la mayoría e expertos es que HomePod recibirá algún tipo de herramienta para añadir funciones y vocabulario desde apps instaladas en el teléfono.

Eso quiere decir que un usuario que tenga la aplicación de Uber, por ejemplo, podría pedir un coche simplemente hablando con el altavoz. También abriría la puerta a aplicaciones y juegos para toda la familia.

No hay ninguna certeza de que vaya a suceder, pero cuesta imaginar otro camino para Apple. En un mundo en el que Amazon Echo o Google Home no existieran y en el que Spotify fuera un lejano competidor de Apple Music, HomePod sería un altavoz excelente. Un accesorio casi imprescindible para cualquier amante de la música.

Pero existen, y su mera presencia diluyen la propuesta de HomePod. Apple va a tener que evolucionar tanto el altavoz como Siri a un ritmo mucho mayor si quiere realmente ser considerado un rival digno.

HomePod no está disponible aún en España. La compañía no ha comunicado aún cuando piensa poner el dispositivo a la venta en nuestro país. En el Reino Unido está a la venta a un precio de 319 libras, impuestos incluidos, y en Estados Unidos a 349 dólares, impuestos no incluidos.

 

Fuente: http://www.elmundo.es

marzo 12, 2018

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